Ayer en el Colegio Mayor Argentino de aquí, de Madrid, se proyectó la película "Verdades Verdaderas, La vida de Estela", de Nicolás Gil Lavedra.
Estuvieron presentes, Nicolás, su director; Claudia, la hija de Estela y Ella, Estela.
La película me gustó mucho, me resultó familiar, sencilla, cotidiana, retrata una familia típica argentina que un día una terrible desgracia, la desaparición y asesinato de una de las hijas Carlotto en manos de la ultima dictadura argentina, amenaza con sumergirla completamente en un profundo dolor. Y si, el dolor es inmenso, la ausencia irreparable.
Pero la sospecha primero y la certeza después que de aquel encierro en el que Laura pasó sus últimos meses de vida había surgido una vida, Guido, transformó la angustia en fortaleza, el desamparo y la soledad en unión con otras historias de pérdida y convirtió a Estela en la mujer que hoy vemos: serena y sólida presencia, calidez y convicción, incansable abuela, que después de 35 años busca a su nieto, a todos los demás bebés apropiados y que en esa búsqueda todxs lxs argentinxs nos encontramos con gran orgullo y paz.

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